Protégete del Alzheimer haciendo ejercicio físico regular: quienes lo practican más de 3 veces por semana presentan menor proporción (13%) de esta demencia que quienes no lo practican regularmente (19,7%). (Annals of Internal Medicine, 144,pp 73-81) ...
Ante una afección ósea, “Yo ya he de soportar con este dolor mientras viva tengo artritis (causada por la edad y no por la artritis)“
Ante practicar senderismo: “A mí no me traigas aquí que yo ya no estoy para esto”; “A mi edad yo ya no…”
Y lo peor es que todo ello es reforzado, además, por la familia y los amigos sobreprotectores, e incluso, por algunos profesionales sanitarios dicen: “Hombre (sic), para su edad que quiere Vd. !”
Además, cuando los “yo ya...”, abarcan la idea (también errónea) de que la edad conlleva la imposibilidad para el cambio (“a esta edad yo ya no puedo cambiar”), se convierten en un peligro.

Dª Margarita tiene 70 años, acude a la consulta del médico porque le duele la rodilla derecha, después de realizar una breve entrevista, el médico le examina atentamente; cuando termina, exclama: “Sra., esto que le pasa se debe a su edad”. Margarita permanece callada durante unos segundos y contesta: “Doctor, eso no puede ser, la pierna izquierda tiene la misma edad y, sin embargo, no me duele nada”. Es cierto que a más edad es más probable que ocurran patologías osteoarticulares de rodilla, entonces a Dª Margarita le duele la rodilla porque tiene muchos años sino porque tienen una enfermedad que aparece con más frecuencia en la vejez. No es la edad sino la enfermedad la que causa el problema por el que consulta Dª Margarita. Ello es importante por cuanto mientras la edad no puede modificarse la enfermedad, con probabilidad, si lo es y, además, con ese falso “diagnóstico” (que el dolor de Margarita se debe a la edad) el médico, está transmitiendo una idea falsa sobre los efectos de la edad. Atribuir a la edad una determinada condición negativa suele suceder no solo a los médicos sino a la gente en general. Todo el mundo conoce a personas mayores, tiene experiencia de un conjunto de ellas; además, los medios de comunicación difunden noticias, la TV imágenes, la radio emite ejemplos de personas mayores y, en términos generales, tales noticias suelen difundir una visión negativa del envejecimiento y la vejez: no es noticia que un abuelo esté enseñando a su nieto cómo jugar al tenis o cómo buscar información en Internet, pero sí es noticia que un anciano dependiente haya muerto abandonado. Así, en muchos casos, la gente tiene conocimientos sesgados sobre la realidad siendo los estereotipos mecanismos de generalización que llevan a convertir una asociación comúnmente observada en los medios de comunicación (por ejemplo: las personas mayores sufren dependencia) en una atribución de origen causal (la edad causa dependencia). Pero, además, el evento que sirve de base al estereotipo no tiene que ver con la edad sino, en muchos casos, con acontecimientos vitales (por ejemplo, el abandono) los que causan el problema no la edad. Nuevamente, tenemos que subrayar que mientras la edad no es modificable, los acontecimientos de la vida sí lo son; en otras palabras, tendremos que prevenir la enfermedad para que o aparezca dependencia o tendremos que implementar más programas sociales y legislativos en la lucha contra la soledad y el abandono. Estas imágenes de la gente sobre los mayores llevan, en muchas ocasiones, a que los hijos, los amigos, las personas queridas tiendan a sobreproteger a sus mayores: “no te agaches, yo te cojo ese ovillo”, “mejor subimos en ascensor que así no te cansas”. Nuevamente, lo que está actuando es una concepción de que la edad es causa de dificultades; es cierto que a mayor edad existe más probabilidad de tener dificultades al agacharse o a experimentar una mayor fatiga. Sin embargo, la edad no es su causa, sino que son las circunstancias que ocurren durante el paso de los años las que, en la mayoría de los casos, producen esos problemas. Así, con la edad, la gente suele reducir el ejercicio físico que realiza, come mucho más de lo que consume y por ello engorda; todo ello es lo que causa el que le cueste agacharse o que se fatigue; no es la edad. Lo importante es que podemos remediar esos problemas buscando sus causas porque si los atribuimos a la edad…. ¡no tendría remedio! Y sin embargo ¡sí lo tiene!Aún hay más, el mayor problema de contar con ideas erróneas sobre la edad --que determinan la sobreprotección con la gente mayor próxima-- es que pueden llegar a convertirse en profecías que se cumplen. Así, si la persona mayor sigue sin agacharse (porque se agachan los demás por ella) y sube en ascensor (por no subir andando) ello implicará una reducción del ejercicio físico (no agacharse, no subir escaleras) y, con ello, del entrenamiento cardiaco y, con ello, se incrementará la posibilidad de tener esos (fatiga y déficit de movilidad) y otros problemas. Con mucha frecuencia, encontramos personas que atribuyen a la edad cualquier condición negativa (por ejemplo, el cansancio, tener problemas de memoria, etc.) y, además, consideran que la edad esta asociada a la imposibilidad de cambio. Así, por ejemplo, ante una afección ósea, “Yo ya he de soportar con este dolor mientras viva tengo artritis (causada por la edad y no por la artritis)“; ante practicar senderismo: “A mí no me traigas aquí que yo ya no estoy para esto”; “A mi edad yo ya no…” y lo peor es que todo ello es reforzado, además, por la familia y los amigos sobreprotectores, e incluso, por algunos profesionales sanitarios cuando dicen: “!Hombre (sic), para su edad que quiere Vd. !”).Además, cuando los “yo ya...”, abarcan la idea (también errónea) de que la edad conlleva la imposibilidad para el cambio (“a esta edad yo ya no puedo cambiar”), se convierten en un peligro puesto que, entonces, es probable que la persona mayor no procure un tratamiento del problema que le acontece. Sin embargo, la investigación pone de relieve que se puede aprender a todo lo largo de la vida y, obviamente, también en la vejez, al mismo tiempo que prueba que las predicciones sobre resultados negativos suelen cumplirse. En definitiva, si el individuo, o sus allegados, tienen una expectativa de resultados negativos (“no voy/va a poder”, “no soy/es capaz”) sobre un rendimiento o ejecución próxima, probablemente, se sumplirá. Desde luego, los “yo ya...”, a veces, implican que la persona ha madurado y puede permitirse decir “no” a algo que, motivacionalmente, no le interesa o no le satisface; en estos casos, los “yo ya...” son más bien coartadas justificativas o matizadoras de la voluntad o el deseo de no hacer determinada cosa que antes se hacía a desgana. El problema es que con ellas se extiende una visión limitadora de la vejez. Solo en estos casos, sería aconsejable que la persona modificara su vocabulario por: “yo ya puedo permitirme el lujo de decir que no a ese ofrecimiento tan interesante que me haces, pero, no me a-pe-te-ce”. En definitiva, esta bien demostrado que las personas (profesionales o no), a cualquier edad, tienen una serie de concepciones (ideas preconcebidas o estereotipos) en torno a la vejez (como ante otras condiciones sociales como el sexo, la raza, etc.) que, sean correctas o falsas, van a determinar en cierta medida qué expectativas y comportamientos tendrán con las personas mayores e, incluso, cómo envejecerán. La literatura científica ha puesto de relieve que aquellas personas que tienen un concepto positivo de su propia vejez viven más y con mejor salud que aquellas que tienen una concepción negativa de su propio envejecimiento.a lo largo de la vida ocurren continuas interacciones entre el tiempo (la edad) con eventos externos al individuo, tales como su familia, la educación que recibe, la profesión que elige, los hábitos o estilos de vida, el ejercicio físico que realiza, las enfermedades, etc. Todo ese conjunto de eventos son los que determinan el estado del individuo cuando llega a una determinada edad y no ésta. Sin embargo, la atribución causal a la edad de las condiciones negativas que pueden ocurrir en la vejez es algo común en nuestra sociedad, en nuestra familia, entre amigos, y en nosotros mismos. Esas imágenes negativas que hemos ido aprendiendo a lo largo de la vida se transforman en los “yo ya...” frecuentes durante la vejez. En definitiva, los “yo yas” son ideas perniciosas procedentes de la falsa concepción de que la edad es un elemento causal negativo en la vida de las personas cuando, en realidad, la edad es un aspecto secundario a otras muchas condiciones que, en buena parte, hemos elegido y que, en buena medida podemos modificar. En resumen dos ideas sobre los “yo yas…” deben de quedar claras:1. Que la edad es poco importante y, por tanto, que debemos evitar cualquier automatismo que implique su poder causal.2. Que las limitaciones que podamos encontrar en nosotros mismos suelen ser debidas no a la edad sino a decisiones tomadas previamente que pueden ser retomadas o a circunstancias actuales modificables.
Finalmente, la persona interesada puede realizar el Ejercicio 1 que aparece a continuación y que tiene el objetivo de conocer las propias concepciones sobre la vejez (puede ser, también, administrado a otras personas) y, a continuación conocer cuales son los datos de investigación que apoyan las respuestas pertinentes.

1. La mayor parte de las personas mayores están seniles (V/F)

2. La vista y el oído empeoran en la vejez (V/F)

3. La rapidez para ejecutar cosas disminuye con la edad (V/F)

4. Los conocimientos y la experiencia pueden ampliarse a lo largo de la vida (V/F)

5. Según nos hacemos mayores se va incrementando la probabilidad de enfermar (V/F)

6. Las personas mayores suelen tener menos accidentes que las más jóvenes (V/F)

7. Las personas mayores pueden aprender aproximadamente tanto como las más jóvenes si están motivadas (V/F)

8. Para una buena ejecución física la edad es menos importante que la práctica (V/F)

9. Aproximadamente dos tercios de las personas mayores están lo suficientemente sanos como para llevar una vida normal (V/F)

10. La fuerza física disminuye con la edad (V/F)

11. Las personas mayores son más infelices que las más jóvenes (V/F)

12. La personalidad cambia fuertemente con la edad (V/F)

13. Los jóvenes aprenden más rápidamente que los viejos (V/F)

14. La mayor parte de las personas mayores dicen que se aburren (V/F)

15. La depresión es un problema muy común en la vejez (V/F)

16. Con la edad se pierde la capacidad para tener relaciones sexuales (V/F)

17. Las personas mayores se parecen menos entre sí que las más jóvenes (V/F)

18. La imagen que uno tiene de sí mismo suele mantenerse a lo largo de la vida (V/F)

19. Durante la vejez es difícil prevenir la enfermedad (V/F)

20. Comer poco y comer alimentos de alta calidad es una receta para envejecer bien (V/F)

Hoja de corrección del Ejercicio 1

1.Aproximadamente, solo un 7% de personas mayores de 65 años presentan demencia. Respuesta Correcta: F

2. La mayor parte de las personas mayores de 50 años tienen algún problema visual. Respuesta Correcta: V

3. La rapidez, tanto de discriminación como de ejecución, disminuye con la edad. Respuesta Correcta: V

4. Tanto los conocimientos como la experiencia aumentan con la edad. Respuesta Correcta: V

5. La probabilidad de enfermedad es mayor a lo largo de la vida adulta. Respuesta Correcta: V

6. Las personas mayores tienen significativamente menos accidentes que las más jóvenes. eso hace que, algunos países, sean menos costosos los seguros y el alquiler. Respuesta Correcta: F

7. Aunque la edad esta asociada al aprendizaje, una alta motivación reduce estas diferencias: Respuesta Correcta: V

8. Los estudios sobre actividad física señalan que la practica es más importante que la edad para una buena ejecución física. Respuesta Correcta: V

9. La mayor parte de los estudios ponen de relieve que solo un tercio de personas mayores de 65 años informan tener mala salud y presentan dificultades en la realización de actividades de la vida diaria. Respuesta Correcta: V

10. Todos los estudios señalan que la fuerza física disminuye con la edad. Respuesta Correcta: V

11. Estudios poblacionales, transversales y longitudinales ponen de relieve que los mayores informan de aproximadamente la misma satisfacción con la vida que a otras edades. Respuesta Correcta: F

12. Los psicólogos señalan que las personalidad es estable a lo largo de la vida. Respuesta Correcta: F

13. Los estudios sobre aprendizaje señalan que a igual motivación los mayores requieren más ensayos o de mayor duración que los jóvenes. Respuesta Correcta: V

14. Los estudios señalan que ante la misma estimulación, no existen diferencias entre jóvenes y mayores en la expresión de aburrimiento. Respuesta Correcta: F

15. Datos epidemiológicos ponen de relieve que, en aquellas personas que viven en la comunidad, no aparece depresión mayor con mayor prevalencia que a otras edades. Respuesta Correcta: F

16. Aunque el interés por el sexo puede disminuir, los sexólogos señalan que la capacidad para mantener relaciones sexuales no se pierde . Respuesta Correcta: F

17. Esta bien establecido que la variabilidad entre las personas se incrementa a lo largo de la vida. la experiencia nos hace divergir!. Respuesta Correcta: V

18. Como la personalidad, la imagen que uno tiene de sí mismo suele mantenerse a lo largo de la vida adulta. Respuesta Correcta: V

19. Se sabe que la prevención puede realizarse a todo lo largo de la vida adaptándola a las circunstancias de cada edad. Respuesta Correcta: F

20. Los estudios ponen de relieve que alta calidad y baja cantidad en la comida es un patrón alimenticio adecuado en la vejez. Respuesta Correcta: V

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